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La Guía e-Legales previene a los adolescentes para que no cometan delitos en Internet

e-legalesLa mayoría de los chicos de 14 a 18 años que utilizan internet de forma habitual desconocen que muchas de las prácticas más normales de su manejo son delitos castigados por la ley, y para que lo entiendan fácilmente el Defensor del Menor ha editado una guía en la que se comentan casos concretos.

La guía les enseña, por ejemplo, que son delitos prácticas como colgar un vídeo sexual de un compañero (delito contra la libertad sexual, prisión de uno a cuatro años) o hacer un comentario de apoyo a un grupo xenófobo (uno a dos años de cárcel).

Y esta situación, ha señalado este miércoles el Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid, Arturo Canalda, es mucho más frecuente de lo que se imagina y no tan inocua.

Más delitos graves

El primer problema, ha explicado, es que los chicos desconocen que pueden estar cometiendo delitos, pero también lo es la incapacidad de los adultos que les rodean para prevenirles y ayudarles y, peor aún, algunos conceptos erróneos como que en la red nadie sabe quién eres, que no ocurre nada si todo el mundo lo hace, o que no se puede encausar a un menor.

Por ello, el Defensor del Menor y PantallasAmigas, han elaborado la guía “e-Legales” dirigida tanto a los menores como a sus profesores y padres con información clara y accesible sobre qué es delito, de qué gravedad y qué hacer si eres tú la víctima.

Según el Defensor, se ha constatado un incremento en el número de menores que participan en delitos graves por internet relacionados sobre todo con violentar la intimidad personal o sexual, el acoso escolar o la difusión de actitudes sexistas o violentas.

“Lo realmente útil es actuar ante los delitos que tienen una incidencia directa en las personas: desprestigiar a un compañero en la red o violentar su página web, o la de un profesor. Esto tiene consecuencias demoledoras para los chavales”, reflexiona Canalda.

Jorge Flores, el director de PantallasAmigas, detalla que ahora los menores son también editores de contenidos audiovisuales en la red, “tienen una responsabilidad con respecto a lo que publican y no tienen referentes: nadie les ha sabido advertir”.

“Robar una contraseña es un delito y hacerse pasar por alguien también, y lo hacen con mucha alegría”, explica Flores, mientras Canalda ha pedido que también se considere delito la apología de la anorexia o la bulimia, como sucede en otros países, pero no en España.

Fuente: 20minutos.es

La adicción a Internet se multiplica por cuatro

La adicción a las nuevas tecnologías se manifiesta en el progresivo cambio de comportamiento de la persona: reserva, asociabilidad, insomnio, largas horas frente al ordenador…

Si hacemos caso del estudio realizado por doctora Kimberley Young, de la Universidad norteamericana de Pittsburg y pionera en el conocimiento de ésta y otras patologías de nuevo cuño, esta forma de adicción (en especial la adicción a internet) afecta, ya, a uno de cada diez internautas.

Carmen Bayón con la colaboración de diversos centros de Madrid y Barcelona, está realizando un estudio (el primero de estas características en España) para obtener datos fiables sobre la adicción a internet en nuestro país. Con los datos reunidos hasta el momento, el estudio apunta a que entre un 6 y un 9 por ciento de los usuarios españoles de internet podrían haber desarrollado un proceso adictivo.

Algunos de los más destacados especialistas sobre la cuestión se dieron cita el pasado 20 de noviembre en el Hospital Clínico de Madrid, donde se celebró, el «Simposio internacional sobre adicciones a nuevas tecnologías» organizado por la Fundación Gaudium, y al que asistió Pantallasamigas.

En nuestro país, dicen los organizadores, se han multiplicado por cuatro (solo durante el último año y medio), las consultas a especialistas relacionadas con el abuso de internet, las videoconsolas o los teléfonos móviles. En palabras de Enrique Echeburúa, catedrático de Psicología Clínica de la Universidad del País Vasco, «cualquier adicción es una patología de la libertad», que se produce cuando una conducta inofensiva «acaba convirtiéndose en un hábito que el sujeto ya no puede controlar» y que interfiere en otros aspectos de su vida.

Esta forma de adicción (en especial la adicción a internet) afecta, ya, a uno de cada diez internautas.
La adicción a las nuevas tecnologías sigue el mismo patrón que cualquier otra conducta adictiva. Existe un «placer inicial» que se convierte en una pérdida de control sobre la actividad (compras, sexo, internet…) y que genera dependencia, síntomas que son análogos a los que generan el alcoholismo o la drogodependencia.

Según el más reciente, elaborado el año pasado por el Ayuntamiento de Madrid sobre una población de 560.000 adolescentes entre los 15 y los 24 años, aproximadamente un 15 por ciento hace un uso inadecuado de las nuevas tecnologías.

Padres poco preparados

«El 70 por ciento de los padres se confiesan absolutamente legos en el manejo de internet, de los chats, de las videoconsolas o de los juegos en red, y por tanto no tienen criterio de cómo administrarlo» según el director general de Adicciones de Madrid Salud, Francisco Babín. Lo primero que hay que hacer es detectar si existe algo anómalo en la conducta del menor,

Una vez identificado el problema, los expertos proponen combatirlo a través de la vigilancia (que los niños no estén solos cuando se conecten a internet, sino acompañados por un adulto), o impedir que el hecho de estar navegando se superponga con otras actividades de la vida diaria. También se recomienda poner el problema en conocimiento del psicólogo del colegio y actuar siempre de acuerdo con él y, en su caso, con el médico de familia.

Fuente:abc.es

Es preciso que los padres controlen el consumo que sus hijos hacen del móvil

El defensor de menor de Madrid aconseja a los padres que establezcan un horario para que sus hijos desconecten el teléfono móvil, compartan los gastos del mismo y habiliten los filtros disponibles para proteger a sus hijos de los riesgos y usos indebidos de los móviles.

Son recomendfaciones incluídas en el estudio “La telefonía móvil en la infancia y la adolescencia” elaborado junto a la Universidad Rey Juan Carlos sobre 1.345 entrevistas a niños de toda la región.

Ocho de cada diez niños madrileños de entre 10 y 16 años tiene un teléfono móvil de última generación y llegan a gastar 42 euros al mes, coste que suelen asumir sus padres.

El informe pone de manifiesto el alto grado de dependencia que tienen los menores hacia los terminales, un 25% de los menores confiesa que no lo apaga nunca o sólo lo desconecta cuando está en clase o para dormir.

Durante la presentación del informe el Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid, Arturo Canalda, ha mostrado su preocupación porque un 10% de ellos lo utiliza para gastar bromas, hacer grabaciones que después cuelga en la red o para molestar a otros.

Además, más de la mitad de los menores considera que todos los alumnos que tienen uno lo llevan al centro escolar, aunque luego lo apaguen o lo pongan en silencio.

Según se desprende del estudio, la mitad de los menores entrevistados adquirió su primer terminal con 9 ó 10 años, como regalo en algún evento especial y, para ellos, el móvil es una seña de identidad, que cambian cuando pueden, ha explicado Canalda.

La mayor parte de los encuestados argumenta que lo tienen porque lo necesitan, les gusta o, simplemente, porque sus padres querían que tuviera uno.

El informe ha puesto de manifiesto el alto grado de dependencia que tienen los menores hacia los terminales, un 25% de los menores confiesa que no lo apaga nunca o sólo lo desconecta cuando está en clase o para dormir.

Además, el 62% de ellos dice utilizar frecuentemente el teléfono, de media entre una y dos horas diarias, para que sus padres lo tengan localizado, quedar con los amigos o avisar a sus progenitores.

Para los adolescentes, el móvil supone independencia y sólo existen si te llaman o envían mensajes, mientras que para sus mayores es un elemento de control, ha asegurado el Defensor del Menor.

No obstante, el 41% de los entrevistados afirma que en relación al móvil sus padres sólo controlan el dinero que gastan.

En el estudio se informa de que son los padres los que asumen normalmente los gastos del terminal (en un 65% de los casos), que pueden llegar a ser de hasta 42 euros al mes.

Mientras que a los menores lo que más les preocupa es perder el móvil o que se lo roben, sus padres se muestran mayormente preocupados porque sus hijos contacten con extraños o lo usen indebidamente, ha señalado Canalda.

Fuente: elboletin.es