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Los padres españoles son los que menos controlan en Europa la navegación de sus hijos

Entre los padres europeos, los españoles son de los más preocupados por el uso que sus hijos hacen de Internet, pero de los que menos programas de filtrado y control utilizan en los ordenadores de sus hijos.

Según los investigadores del proyecto EU Kids Online, en el que participa la Universidad del País Vasco, el 50% de los padres españoles está «muy preocupados» y el 28,2% «bastante preocupado» por los contenidos sexuales y de violencia explícita que pueden ver sus hijos por internet y el teléfono móvil. España es el segundo país de la UE en el que los padres más hablan con sus hijos sobre la Red.

Estas cifras, recogidas en el Eurobarómetro de diciembre, superan la media europea, aunque están por debajo de Francia, Grecia, Portugal y Chipre. En cambio, el porcentaje de uso de programas de filtrado (42,7%) y monitorización (32,2%) de ordenadores es inferior a la media europea, que en el caso del Reino Unido llega al 77%.

La combinación de estos datos refleja, según los investigadores, que el nivel de conocimiento de Internet de los padres españoles es inferior al de los anglosajones y escandinavos, motivo por el que están más preocupados pero utilizan menos las herramientas disponibles para evitar un mal uso de internet por sus hijos.

España es el segundo país de la UE en el que los padres más hablan con sus hijos sobre lo que hacen en Internet y más se sientan con ellos ante el ordenador, y el tercero en cuanto a la revisión de las páginas visitadas y del correo electrónico y la mensajería instantánea de sus hijos.

Además, los españoles también son de los europeos que más prohíben usar el ordenador, hablar por Internet con personas desconocidas, «chatear» y utilizar el correo electrónico.

Fuente: 20minutos.es

El 43% de los menores españoles navega solo y sin control en Internet

Según un estudio de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra, un 43% de los menores españoles asegura que navega por Internet sin control alguno de sus padres,

El informe, que estudia el consumo de medios audiovisuales de un total de 11.000 niños de entre 10 y 18 años de 20 ciudades españolas, indica que el 73,6% de ellos navega solo; prácticamente la mitad (49,3%) afirma haber aprendido también en solitario a moverse por la red.

Unicamente el 18,4% de los menores tiene instalado un filtro de contenidos, frente al 66,7% que dispone de antivirus en su ordenador, un aparato tecnológico que en el 26,1% de los casos está en el dormitorio de los jóvenes, y en un 30,7%, en un cuarto de estudio.

Asimismo, un 52,6% aseguran no discutir con sus padres por el uso de la red y si lo hacen es únicamente por el tiempo de conexión.

La investigación también resalta que el 57,3% de los menores afirma conocer a alguien que está enganchado a Internet y el 23% considera que la red puede provocar adicción.

Bringué ha explicado que Internet resta tiempo al estudio en el 22,7% de los casos analizados, aunque sigue siendo la televisión la que roba más dedicación a los estudios, ya que un 25,6% de los chavales reconoce que ve la tele mientras estudia.

Preguntados por los investigadores por su «plan perfecto» para después de cenar, los jóvenes establecieron la televisión en primer lugar (30,5%), seguida por los videojuegos (19,8%), Internet (16,7%) y la música (9,6%).

El estudio revela que casi el 60% de los menores encuestados ve la televisión entre una y dos horas al día entre semana, y que más de la mitad (53,2%) lo hacen en solitario (un 44,3% sin restricciones de programas), una situación que se repite con Internet, donde existe un escaso control por parte de los progenitores con respecto a los contenidos.

Fuente: mujer.orange.es

La adicción a Internet se multiplica por cuatro

La adicción a las nuevas tecnologías se manifiesta en el progresivo cambio de comportamiento de la persona: reserva, asociabilidad, insomnio, largas horas frente al ordenador…

Si hacemos caso del estudio realizado por doctora Kimberley Young, de la Universidad norteamericana de Pittsburg y pionera en el conocimiento de ésta y otras patologías de nuevo cuño, esta forma de adicción (en especial la adicción a internet) afecta, ya, a uno de cada diez internautas.

Carmen Bayón con la colaboración de diversos centros de Madrid y Barcelona, está realizando un estudio (el primero de estas características en España) para obtener datos fiables sobre la adicción a internet en nuestro país. Con los datos reunidos hasta el momento, el estudio apunta a que entre un 6 y un 9 por ciento de los usuarios españoles de internet podrían haber desarrollado un proceso adictivo.

Algunos de los más destacados especialistas sobre la cuestión se dieron cita el pasado 20 de noviembre en el Hospital Clínico de Madrid, donde se celebró, el «Simposio internacional sobre adicciones a nuevas tecnologías» organizado por la Fundación Gaudium, y al que asistió Pantallasamigas.

En nuestro país, dicen los organizadores, se han multiplicado por cuatro (solo durante el último año y medio), las consultas a especialistas relacionadas con el abuso de internet, las videoconsolas o los teléfonos móviles. En palabras de Enrique Echeburúa, catedrático de Psicología Clínica de la Universidad del País Vasco, «cualquier adicción es una patología de la libertad», que se produce cuando una conducta inofensiva «acaba convirtiéndose en un hábito que el sujeto ya no puede controlar» y que interfiere en otros aspectos de su vida.

Esta forma de adicción (en especial la adicción a internet) afecta, ya, a uno de cada diez internautas.
La adicción a las nuevas tecnologías sigue el mismo patrón que cualquier otra conducta adictiva. Existe un «placer inicial» que se convierte en una pérdida de control sobre la actividad (compras, sexo, internet…) y que genera dependencia, síntomas que son análogos a los que generan el alcoholismo o la drogodependencia.

Según el más reciente, elaborado el año pasado por el Ayuntamiento de Madrid sobre una población de 560.000 adolescentes entre los 15 y los 24 años, aproximadamente un 15 por ciento hace un uso inadecuado de las nuevas tecnologías.

Padres poco preparados

«El 70 por ciento de los padres se confiesan absolutamente legos en el manejo de internet, de los chats, de las videoconsolas o de los juegos en red, y por tanto no tienen criterio de cómo administrarlo» según el director general de Adicciones de Madrid Salud, Francisco Babín. Lo primero que hay que hacer es detectar si existe algo anómalo en la conducta del menor,

Una vez identificado el problema, los expertos proponen combatirlo a través de la vigilancia (que los niños no estén solos cuando se conecten a internet, sino acompañados por un adulto), o impedir que el hecho de estar navegando se superponga con otras actividades de la vida diaria. También se recomienda poner el problema en conocimiento del psicólogo del colegio y actuar siempre de acuerdo con él y, en su caso, con el médico de familia.

Fuente:abc.es

El mejor control parental es inculcar un criterio en el menor

¿Se puede evitar que los menores que sean víctimas del cíber grooming o de otros delitos? Según Alejandro Spiegel, autor del libro «Nuevas tecnologías. Saberes, amores y violencias. Construcción de identidades dentro y fuera de la escuela», es más eficaz inculcar un criterio en el menor para que navegue pretegido en Internet que entablar un decálogo de prohibiciones.

   —El gobierno británico pretende endurecer los controles sobre internet y videojuegos para proteger a los menores de contenidos violentos o sexuales. Es más, publica medidas del tipo: «No deje que su hijo se comunique con gente que desconozca, no instale webcam (cámaras) y si lo hace procure restringir su uso mediante una clave, adviértale que no envíe fotos» ¿Qué opina de estas medidas?

   —Creo definitivamente que a los chicos hay que darles herramientas, algunas obvias y de sentido común como estas, en función de la autonomía. Y la autonomía es a lo individual lo que la soberanía es a lo nacional; es la oportunidad de tomar decisiones, de darse límites sin influencias ni determinaciones superestructurales. Pero para ser autónomo hay que tener criterio, y eso se forma. La idea de prohibir o controlar demasiado no sólo no ayuda a la autonomía, sino que es imposible. Y creo que detrás de iniciativas como la británica subyace una intención de control panóptico, un Gran Hermano donde se vea todo lo que los chicos hacen.

   —Y esto es tan ilusorio en internet como por fuera de ella

   —Claro que es ilusorio, y hay un tema importante para problematizar. Internet es un escenario prácticamente nuevo de interacción social donde la gente se relaciona. Aún no se puede definir si es un espacio público o privado, por eso tampoco se puede normatizar desde lo legal, comenzó como un espacio libertario y ahora esta comercializado, cambió todo, hay que repensarlo continuamente. Y en el caso de los chicos, hay adultos que les dicen que internet no es real, sino virtual; pero para un internauta que está mucho tiempo navegando, la realidad son las dos cosas. Una en todo caso es territorial y otra es digital, o sea, es una realidad compuesta. El tema es qué hacer para que los chicos se manejen en esa realidad digital.

   —¿Y qué hacer?

   —Hay que pensar estrategias desde la familia y desde la escuela que tengan en cuenta el despliegue de las experiencias de los chicos. En la realidad territorial la cosa es complicada, pero si uno no les da dinero para salir, por ejemplo, no irán muy lejos. Pero en internet la cosa va por otro lado, porque ellos pueden ir a cualquier lado. Por eso hay que trabajar la construcción de confianza con los chicos, no me refiero al consejo con moraleja, sino a crear espacios para que cuenten lo que les pasa o donde se miren al espejo.

   —Ese pensamiento, ¿desdibuja lo íntimo de lo público, como cuando se cuelga una foto en un fotolog?

   —Los chicos cuentan su intimidad con imágenes, es cierto, son nuevas formas de construcción de la comunicación, pero no todas son necesariamente malas. También mucha gente se ha conocido y bien gracias a internet o se lograron causas muy válidas socialmente. Por eso vuelvo a la idea de trabajar la confianza y esto requiere de un tiempo mucho más prolongado que el de ese click que mencionaba antes. Hay que bancarse ansiedades y angustias para lograr que un chico confíe en uno. Esto pasa en torno a internet y por fuera de ella, esto hay que trabajarlo, reitero, en la familia y en la escuela. Hay que crear espacios para que los chicos digan lo que les pasa. A veces dicen cosas inapropiadas para el entorno y se los calla o sanciona, y eso va contra la confianza. Siempre recuerdo una anécdota que viví con mi abuelo cuando era adolescente. «¿Qué te pasa?» me dijo. Le contesté que tenía problemas y se rió: «¿A tu edad?», me dijo. Y esto no es muy eficaz para la comunicación y la confianza. Los chicos deben poner sus palabras en algún lugar. Se dice que ahora con los celulares y la computadora hay menos letras y palabras. ¿Entonces? Trabajemos por las palabras, porque cuanto más palabras hay, más pensamiento hay. Si el chico sólo tiene para decir que la amiga, la comida o la música «están buenas», podrá representar con imágenes; pero si no puede expresar «delicioso», «hermoso»…se nos cae a pedazos una parte importante del pensamiento y la comunicación, y esto no se reconstruye con ninguna norma de seguridad.

Fuente: lacapital.com.ar

«La clave de Internet es regular el tiempo»

Según Carlos Pajuelo Morán, profesor de Psicología social de la Universidad de Extremadura, y miembro del departamento de Atención Temprana de la Consejería de Educación, Internet tiene «más beneficios que desventajas» para la educación de los menores. Sin embargo, admite que se dan, más que adicciones, abusos de las nuevas tecnologías. La clave, asegura es «regular el tiempo».

– Trabaja con niños en atención temprana y enseña a jóvenes de la universidad, ¿percibe cómo maduran cuando se los vuelve a encontrar a los pocos años?

– Creo que es un privilegio dar clase en la Universidad porque la inmensa mayoría está motivada. En la Universidad es distinto porque participas con tus alumnos y reflexionas con ellos, ya que la asignatura que imparto, sicología social, tiene que ver con su propio comportamiento cotidiano, sobre cómo conocemos a la gente, por qué hay personas que no caen bien o mal o sobre el enamoramiento, que es uno de los temas que más les gusta. En mi caso, ayudo a los alumnos a que hagan reflexiones sobre su propio comportamiento.

– ¿Se diferencian mucho sus alumnos de ahora respecto a los que tenía en los años noventa cuando todavía no disponían de internet?

– Yo soy un optimista y mi observación es que cada curso los alumnos que llegan son mejores que los del año anterior. Internet ha supuesto un avance espectacular para ellos y para los profesores porque facilita alcanzar los contenidos. Hace diez años hacían más trabajo de búsqueda de información, que sólo estaba en los libros. Ahora este tipo de trabajos quedarían obsoletos, ya que con dos herramientas, que son copiar y pegar, se hace un trabajo. Ahora el reto es buscar la información más actualizada y en este sentido para mí internet es una revolución y un avance. Tiene más virtudes y beneficios que problemas, otra cosa es que sólo hablemos de los problemas.

– Esta semana daba usted una charla en el instituto Castelar de Badajoz titulada ‘¿Se puede vivir sin messenger? La adicción a las nuevas tecnologías’, ¿qué cuenta?

– Mi mensaje con los alumnos y también con los padres es que internet es una herramienta positiva que nos ayuda a desarrollarnos, aunque también tenga limitaciones o desemboque en situaciones peligrosas, pero las mismas que puede conllevar conducir un coche si no se usa bien. En nuestra sociedad si unos adolescentes graban un vídeo con una pelea y la cuelgan en internet o la difunden de otro modo, esto es más noticia que si unos alumnos han sido capaces de identificar qué ríos pasan por su comunidad. Sólo trascienden las cosas malas, pero te aseguro que con internet se aprenden más cosas buenas que malas.

Regular el tiempo

– O sea, que el título es más una provocación que un reflejo de la realidad…

– Claro. Yo cuando les hablaba a estos alumnos les preguntaba ¿cuántos tienen móvil? y se reían porque tienen todos. ¿Y cuántos lo tienen apagado? Y resulta que todos lo tenían encendido aunque silenciado. ¿Qué pasa? Que se trata de una herramienta de comunicación. Lo que le ocurre a los alumnos es que con un simple toque se hacen presentes. Nosotros antes pensábamos en nuestros amigos o en nuestras parejas, pero es que ahora además dándole un toque a alguien le estás diciendo ‘pienso en ti’. Es normal que aprovechen estas cosas.

– Los datos de usuarios de redes sociales como tuenti o facebook son abrumadores, con un tiempo de uso medio de sus páginas de cuatro horas al día, ¿ha analizado este fenómeno?

– Las redes sociales están ahí y juegan un papel importante de socialización. Los adolescentes valoran tener sus grupos de referencia y poderse comunicar. Ellos están orgullosos de estar en una red social con cientos de personas que consideran sus amigos. Lo que ocurre que que generan afición, que no hay que confundir con adicción, aunque en algunos casos sí con abuso. Es su mundo particular, para ellos es gratificante estar ahí. Además, se sienten al margen del control de los progenitores. Yo doy charlas a los padres sobre este tema y les hago ver que no que es peligroso sino que quizás les quite tiempo para hacer otras cosas. En cualquier caso, los mayores deben aprender a comprender por qué este mundo de internet es tan llamativo para sus hijos. Y les pongo como ejemplo por qué en los hogares de la tercera edad cuando ponen conexión a internet la sala se llena porque todos disfrutan chateando y es que te aportan muchas cosas positivas. La clave es regular el tiempo.

– ¿Les preocupa a los padres no tener control sobre qué hay en la pantalla del ordenador de su hijo?

– Claro porque la información que a veces se da es peligrosa. Y es cierto que a veces se dan situaciones de peligro, pero igual que en la calle porque los seres humanos no somos todos bondadosos. La solución es informar a los hijos, que quieren tener su propia vida y no ser controlados. Es decir, hay que comunicarles que no toda la gente que chatea o están en las redes sociales son quienes dicen ser porque internet permite el engaño. Sólo hay que estar atentos y el padre debe decirle que si conocen a alguien que les gusta mucho no tiene que mandarle fotos o darle datos personales, pero no coartarle el uso o sentarte detrás para leer con quién hablan porque entonces empezarán a ocultar cosas.

– ¿Qué otras cuestiones preocupan hoy día a los padres en las charlas que usted les da?

– Hay una situación paradójica. Los padres actuales son los que están más preocupados por la educación de sus hijos, están muchos más formados porque hay material que da información sobre estrategias para ayudar a los hijos, desde manuales a programas de televisión. Pese a esto, esos mismos padres tienen más miedo que nunca. Antes no habían tantos temores y la cosas discurrían de forma natural. Yo creo que se debe al hedonismo y a que no queremos que nuestros hijos sufran, por eso cualquier contratiempo académico o personal de nuestros niños lo vivimos como una tragedia, no como algo normal en niños que se están desarrollando. El problema es que los padres quisiéramos que nuestros hijos se comportaran como si tuviesen 30 años. El otro problema es la comparación. Los mayores decimos constantemente ‘es que antes …’ Y no se puede comparar a los niños de ahora con los niños de antes porque la sociedad de ahora no es la de antes. Ahora, como antes, hay ventajas y desventajas, pero yo me atrevo a decir que ahora son mayores las ventajas.

– Sostiene usted que los padres de ahora son los que más se preocupan por sus hijos, en contra de otro discurso basado en que si el padre y la madre trabajan el niño pasa más tiempo solo, ¿qué opina?

– Esto es una realidad, pero cuando nuestras madres no trabajaban y estaban en casa nosotros estábamos en la calle, no bajo la estricta supervisión de ellas. Lo ideal sería estar todos juntos cuantas más horas mejor, pero es que la sociedad impone reglas a las que hay que adaptarse y esta sociedad no es peor ni mejor, es diferente.

– ¿Van muchos niños al sicólogo?

– Sí, claro, pero es bajo la siguiente óptica: en cuanto un hijo presenta un problema queremos solucionarlo con urgencia, como si fuera un problema de fontanería, pero es que los niños en su desarrollo presentan situaciones conflictivas. Los padres deben confiar en que la educación es una tarea que sembramos hoy para recoger en el futuro y hay que prepararles para cuando sean adultos.

Fuente: hoy.es

La seguridad en Internet es un problema de educación

La seguridad en Internet y las nuevas tecnologías no es un problema de tecnología, es un problema de educación, apoyo y socialización también de los progenitores.

Una encuesta muestra a los padres españoles entre los más preocupados de la Unión Europea por los peligros asociados con Internet.

Internet sólo es un instrumento, y los padres que menos lo manejan y conocen son también los más remisos a autorizar el uso de las nuevas tecnologías por parte de sus hijos.

Los niños y adolescentes españoles usan Internet y los móviles menos que el resto de los europeos. Tres cuartas partes de los adultos restringen también el uso de redes sociales, imprescindibles para la socialización cotidiana.

¿No corremos el peligro de estar creando un nuevo atraso digital? Cuando la propia Unión Europea proclama la Europa 3.0 y de las tecnologías de la información como gran apuesta de futuro económico, social y político, la brecha digital, aunque esté sustentada en buenos propósitos, resulta peligrosa.

Sólo un 6% de los chicos españoles ha pedido ayuda al sentir algún peligro de los citados. Seguramente porque lo sufren menos de lo que sugiere el alarmismo de telediarios y periódicos.

Pero también porque el analfabetismo digital se traduce en falta de ayuda y confianza. La brecha digital está en los hogares y en el colegio. Sólo un tercio de los niños usa la Red en la escuela frente a una media europea que alcanza el 57%. Los padres no saben usar programas de filtro y les falta apoyo especializado. Pero sobre todo desconocen cómo educar a sus hijos en el uso de Internet y en la vida digital que ya viven. Ahí anidala brecha digital y el verdadero desafío para el futuro.

Fuente: eldiariomontanes.es

Cuando los menores se saltan los filtros que les protegen

Creer que por tener un firewall (o cortafuegos) o que por desconectar el messenger u otros programas nuestra navegación y la de los menores resulta más segura es un error. Porque éstos son los primeros y más cualificados expertos en saltar las protecciones y filtros.

Un estudio realizado en 100 centros educativos del área de Manchester revela que al día se producen entre 50 y 100 casos de mal uso de los ordenadores escolares. El 30% de las ocasiones, se trata de acceso a vídeos pornográficos y el 70% se trata de de ciber acoso o ciberbullying.

El director del Instituto de Stretford, señala que desde que llegó a su actual cargo han tenido que cambiar tres veces el firewall que bloquea el acceso a determinadas páginas y programas. “Tenemos bloqueados Facebook y MSN Messenger, pero los estudiantes son muy espabilados para encontrar nuevas formas de saltarse los bloqueos”: Que le pregunten sino a Tom Wood, el joven australiano capaz de reventar un filtro antiporno de 50 millones de euros.

Wood intentaba demostrar el despilfarro de un filtro que no se ocupaba de las cuestiones más importantes: el acoso que pueden sufrir los estudiantes a través de Internet, ya sea por amberradas entre ellos mismos o por engaños desde el exterior, entre otras prácticas de lo que hoy en día se entiende como ciberbullying (ciber-acoso) o grooming (engatusamiento) respectivamente.

Una forma de dar la razón a Wood y a quienes opinan que, si huimos del moralismo religioso, todo el mundo en algún momento de su vida ha visto porno, y que hay que distinguir muy bien esto de los riesgos que pueden sufrir los jóvenes en Internet por la actividad de pederastas y otros personajes indeseables.

Sobre todo porque, como señala Davies, los propios alumnos desmantelan los filtros de forma relativamente fácil. Así pues, ¿no saldrá más a cuento concentrarse en luchar contra el ciberbullying y preocuparse menos por los vídeos eróticos? En la teoría, sí. El problema es que, en la práctica, ambos fenómenos pueden ir cogidos de la mano en algunos sitios y aplicaciones web. Habrá que ver cómo avanzan las alternativas para solucionar un tema tan complejo y escabroso.

«Sin educación no es eficaz el control parental»

Antes de impulsar la seguridad en Internet o manejar herramientas de control es necesario una educación. Después vienen las pautas de acción. Así lo expresa Julen Pinedo, de la iniciativa Pantallas Amigas quien viene impartiendo en diferentes municipios, el último en Legazpi, Guipúzcoa, cursos y talleres sobre control parental.

¿Qué consejos básicos daría a los padres y madres?

– Que pongan el ordenador en un espacio común de la casa en vez de en la habitación de sus hijas-hijos, que instalen antivirus y cortafuegos para impedir el acceso a contenidos de internet que puedan perjudicar tanto al ordenador como a la persona y realicen copias de seguridad. También es fundamental que hagan comprender a los menores que no todo lo que hay en internet es cierto y que hay datos personales y de terceros que no se deben dar a nadie.

Piensa que sin una buena educación no hay herramienta que valga.

– Es primordial. Nosotros sólo damos herramientas, pero pueden resultar imperfectas, porque los riesgos no sólo están en el ordenador, también en el móvil o en los video juegos. Sin una educación, sería imposible controlar todo eso.

¿Cuáles son las principales inquietudes de los padres y madres que acuden al taller?

– Básicamente tres. Les preocupa el messenger y el chat, cómo saber qué hablan sus hijos y con quién. También les inquietan los contenidos inapropiados y quieren aprender a filtrarlos. Por último está la webcam, si no es necesaria, recomendamos desinstalarla, quitarla del alcance del menor.

¿En qué consiste el software de control parental?

– Intenta impedir que alguien entre a nuestro ordenador, filtrar los contenidos que nos llegan y vigilar, monitorizar y registrar todo lo que se hace al cabo del día. No estamos invadiendo la intimidad de nuestra hija o hijo, sino protegiéndolo y hay que intentar que lo entiendan.

¿Qué herramientas hay para ello?

– Está el filtrado de contenidos inadecuados. Se puede hacer a través de listas blancas (el ordenador sólo puede acceder a las direcciones que figuran en ellas) o listas negras (se impide la entrada a los sitios que la engrosan). También hay filtrados por palabras clave, por ejemplo si ponemos la palabra ‘sexo’, no se podrá ver nada que la contenga.

¿Cómo se puede controlar en qué páginas entra nuestro hijo-hija?

– Con mecanismos de monitorización y revisión. Permiten conocer dónde ha andado
y, dependiendo del software instalado, incluso con quién ha hablado, qué ha hablado o grabar todo lo que se ha hecho a través de la webcam.

Otro mecanismo es limitar el tiempo de navegación.

– Puede limitarse el uso de internet y establecer un horario concreto para andar en él.

¿Las madres y padres tienen que saber mucho de informática para llevar a cabo todo esto?

– Al tratarse de cosas tecnológicas, es necesario tener una base. Los menores están más adelantados que nosotros, pero hay que intentar comunicarse con ellos a través de estos medios. Recomendamos que se pongan delante del ordenador con sus hijos y que los menores les enseñen cómo es un chat o un messenger. Aquí, el padre puede hacer un doble ejercicio, mientras aprende por dónde anda su hijo y qué herramientas utiliza para poder controlarlas, puede indicarle los riesgos.

¿Cuántas personas han participado en el taller?

– Cuarenta, distribuidas en dos turnos, uno en Haztegi (los martes) y otro en Domingo Agirre (los jueves). Han venido padres y madres con hijos de todas las edades, de Primaria hasta DBH, entre 8 y 15 años. Se les ha facilitado un manual y una dirección desde donde poder descargar los diferentes programas de control parental.

Entrevista extraída de: diariovasco.com

El 87% de los niños navarros entre 10 y 18 años acceden a Internet

Casi el 96 por ciento de los hogares navarros con hijos de entre 10 y 18 años poseen al menos un ordenador. Un 84 por ciento de ellos, es decir un 87% del total tiene conexión a Internet, y el 25 por ciento de los niños y adolescentes de esta edad tienen televisión en su habitación.

Así lo refleja un estudio sobre el uso de la televisión e Internet entre los más jóvenes, editado por el Gobierno Foral a través del Instituto Navarro de la Juventud, y dirigido a Instituciones, profesionales de la educación y de juventud, familias.

El análisis se ha llevado a cabo entre la población escolar navarra de entre 10 y 18 años durante el curso 2006/07, en total 2.231 estudiantes de nueve centros educativos, a través de cuestionarios online en castellano y euskera facilitados a los centros.

El estudio pretende ser una radiografía de los niños y jóvenes navarros, y su relación con los medios electrónicos, para lo que se analiza el uso de las pantallas ligadas a la comunicación, y cómo influyen la televisión, el ordenador, los videojuegos, Internet o la publicidad en sus vidas.

De él se extrae que los hogares navarros estudiados están «muy bien equipados», ya que la media es superior a la nacional, y en los hogares con niños en edad escolar existe mayor equipamiento, siendo «significativo» que casi el 96 por ciento de éstos posea al menos un ordenador, y que al menos un 25 de los niños y jóvenes poseen pantalla en su habitación, lo que facilita un uso privado de los medios.

Cuando navegan por Internet, el 76,4 por ciento de ellos lo hace sólo, lo mismo que el 54,2 por ciento de los que ven la televisión, y el 51,8 por ciento de los que usan videojuegos también lo hacen en solitario.

El principal motivo de discusión sobre el tema de Internet entre padres e hijos es el tiempo que le dedican, lo que refleja que todavía están más preocupados en que usen poco Internet en vez de que lo usen bien.

Fuente: soitu.es

Pautas de los menores contra el ciberbullying

La muerte en Los Angeles de Megan Meier menor de 13 años que se suicidó tras ser víctima de ciberacoso, ha puesto en pie de guerra a estudiantes del Ursuline School apodados «teen angels», que se han lanzado a una campaña para educar a padres sobre los peligros del ciberbullying en las nuevas tecnologías, incluyendo móviles.

Parry Aftab, directora de wiredsafety.org diagnostica el ciberacoso en EEUU: «está oculta, pero es una epidemia mortal». Los datos apoyan la procupación: son ya 14 los menores que se han suicidado en Estados Unidos a causa del ciberacoso.

Los «teen angels» aportan pautas de acción ante el ciberbullying: «Parar, bloquear al acosador y contarlo a un adulto». Proponen,a demás que padres y menores acuerden que el ser acosados en la red no suponga el fín de los privilegios que supone el uso de Internet o las nuevas tecnologías.

Fuente: wcbstv.com